domingo, 29 de junio de 2014

El poema que Parra perdió hace 25 años


En el año en que el antipoeta cumple un siglo, se publica Temporal, un largo poema de 1987, social y político, sobre las fuertes lluvias que inundaron Santiago.

por Roberto Coreaga C. - Diario La Tercera, 14/06/2014 
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Fueron cinco días agitados. Impregnados de religiosidad, pero sobre todo muy políticos. La visita del Papa Juan Pablo II, en abril de 1987, desató masivas pasiones cristianas, como también protestas contra el régimen de Pinochet de eco mundial. Desde su casa en La Reina, Nicanor Parra siguió los pasos del Pontífice con tanta atención que terminó escribiendo el poema La sonrisa del Papa nos preocupa. “Nadie tiene a derecho a sonreír / en un mundo podrido como este / salvo que tenga pacto con el Diablo”, empieza. Parra, como siempre, estaba con un ojo en la calle. Después del Papa, fue el furioso temporal que por 11 días de julio azotó la zona central, generando inundaciones y damnificados, el que capturó su preocupación. También sobre eso escribió un poema. Largo,  social y político. Pero ese se perdió. 
“Se traspapeló”, dijo en más de una ocasión Parra a sus cercanos, refiriéndose a ese texto con el que creía haber logrado lo que siempre había buscado: sacudirse por fin de todos los rastros literarios para acceder a la realidad. Creía haber puesto en el papel el “lenguaje de la tribu”,  ese que venía acechando desde mediados de los 50, cuando publicó Poemas y antipoemas. Un año después, en 1988, se sentó frente al crítico español René de Costa en Chicago y, ante una grabadora, el antipoeta dijo que ese poema se llamaba Temporal. 
“Es un poema largo, es un libro. Temporal se llama y  está todo hecho en lenguaje de la tribu y con el tema de la tribu... En último término, lo que me interesa a mí es la crítica social. Es una necesidad impostergable en mí, es decir, yo no quiero ser un fotógrafo de las imágenes oníricas, sino que quiero ser la voz de la tribu, y no tan sólo la voz de la tribu, sino que la conciencia de la tribu”, dijo el escritor. 
Ese diálogo grabado no se perdió, pero casi: De Costa guardó los cassettes sin revisarlos. El año pasado, el editor y hombre de confianza de Parra, Adán Méndez, tuvo acceso a las conversaciones. Su plan era transcribirlas para publicar un libro con el contenido -lo que hará este año a través de su sello Ediciones Tácitas-, pero se encontró con algo inesperado: el antipoeta no sólo hablaba varias veces de Temporal, también lo leía. Dos veces. Entero. “Cuando apareció, Nicanor quiso que se publicara de inmediato”, cuenta Méndez. “El poema le importa mucho, él sabía que había batido nuevos récords”, agrega.
En el año en que Parra llega al siglo, y lo celebran exposiciones de sus artefactos, libros visuales y nuevas ediciones de sus títulos, Ediciones UDP publica Temporal. A 10 años de Lear Rey & mendigo, lo último inédito del antipoeta, este texto viene a echar luz del tránsito de renovación que recorrió en los 80: atrapando las modulaciones verbales del sentir social del país durante el temporal del 87, Parra supera al personaje que asumió en Sermones y prédicas del Cristo del Elqui y se acerca a su verdadera voz, que luego explotará en los Discursos de sobremesa. 
Por esos días, Parra vivía en su casa de La Reina y bajaba periódicamente para dar clases en el Departamento de Estudios Humanísticos, de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile. Sólo en 1996, con 82 años, dejó la docencia. Entre sus amigos cercanos, seguía estado Enrique Lihn. A fines de los 80, ya era el gigante que hoy es, pero se aparecía con frecuencia por recitales y ferias. Justo ese año, 1987, el poeta Sergio Parra publicó La manoseada y el antipoeta, tras leerlo, lo invitó a su casa. 
Parra empezó ese año en Madrid, dando un recital en el Círculo de Bellas Artes, en el marco de la exposición Chile Vive. En una entrevista con El País, se definió como un “ alfabetizador ecologista” y clamó por la destrucción de la Tierra. De España viajó a Estados Unidos, donde participó en la II Feria Latinoamericana del Libro en Nueva York: “Oíste Nueva York algún día me vengaré de ti”, leyó de un artefacto ante público  entusiasmado. También se encontró con viejos amigos: leyó con Allen Gingberg en la iglesia que ocupa el centro The Poetry Project. 
Luego partió a Chicago, invitado por René de Costa: “Parra es como respirar aire fresco”, dijo el crítico al presentarlo. Cuando regresó a Chile, lo esperaba un país encrispado, el gobierno militar se asomaba al final. Llegó Juan Pablo II y él escribió un poema. El último día de junio empezó a llover y no paró hasta 11 días después: cayó más agua que en todo un año, se salió el Mapocho, se cortaron caminos y puentes por toda la zona central, 175 mil personas quedaron aisladas. Parra intentó llevar la tragedia al papel, pero sobre todo los discursos que corrieron sobre el aguacero: las informaciones oficiales del Estado, las noticias de prensa, la conversaciones callejeras, las lecturas políticas, las interpretaciones históricas, etc.
“En este momento estoy casi convencido de que, por fin, se inventó la poesía social”, le dijo Parra a De Costa al año siguiente, feliz por Temporal. “Es el lenguaje de la tribu, que no es un lenguaje poético ni es un lenguaje literario, sino que así habla la gente. La sensación que tengo es que estoy aterrizando por primera vez y que vengo desde la literatura hacia la realidad, de que por fin estoy en la RR, en la realidad real”, añadió. 
Quizás efectivamente lo logró. En cualquier caso, Parra siguió ajustando su escritura, pasado los 80 años, en los Discursos de sobremesa. No se detiene. Mes a mes, acumula cuaderno tras cuaderno. Hay kilos de papeles inéditos, que todavía hoy, a los 99, sigue aumentando. No para. “Toda la antipoesía es un tartamudeo”, le dijo a De Costa. “Y lo que resulta es que el tartamudeo, si tú revisas, cada vez el tipo parece que construye mejor su discurso. Y al final ya el discurso está aceptable”, añadió

sábado, 28 de junio de 2014

Temporal

Columnistas
Diario El Mercurio, Sábado 28 de junio de 2014

Temporal

"Un inédito de Nicanor Parra, aunque sea breve, es siempre una magnífica noticia. Temporal, escrito en 1987, recién ahora, y gracias a la aparición de unas entrevistas grabadas de la época, ha sido recuperado. Su existencia era conocida, porque el autor se refirió muchas veces a él con conceptos del estilo de los citados en la contraportada..."

martes, 27 de mayo de 2014

Gotas de humor corrosivo convertidos en material inflamable de alto octanaje...‏



La tinta es un material inflamable,
escribió hace harto tiempo Nicanor,
a lo que cabría complementar
-en el espíritu del antipoeta 
pero en la cuerda del surrealista Buñuel-
con una gota de humor, pero de alto octanaje.

Aprendiendo a conocer a Nicanor Parra‏


Sofía Le Foulon, curadora de su archivo fotográfico
Aprendiendo a conocer a Nicanor Parra
Revista Ya, Diario El Mercurio, martes 27 de mayo de 2014

A los 99 años, Nicanor Parra baila cueca apianá y disfruta paseando en auto por el litoral central. Es algo que Sofía Le Foulon -la madrastra del nieto regalón del poeta, hoy guardiana de su archivo fotográfico y responsable de dirigir su biografía visual "Parra a la vista"- descubrió en los dos años que pasó conversando y repasando con él sus recuerdos más prístinos. Aquí revela algunos de ellos.    

Por Pilar Navarrete Nicanor Parra se levanta temprano, tipo 10 de la mañana y entonces se instala a leer. Si quiere revisar algo sobre un tema, se asoma a su biblioteca y hojea sus enciclopedias. Repasa seguido la obra de Diego Portales. Lee el diario. Todos los días, todos los diarios, incluso El Líder de San Antonio. Almuerza cazuela de pollo, porotos granados, sopas de verduras, recetas sanas y caseras que le prepara su nana, la Rosita. A veces -ahora más seguido que antes-, en la mesa lo acompaña Sofía Le Foulon, la madrastra de Cristóbal Ugarte Parra, el "Tololo", su nieto regalón, hijo mayor de Colombina. 

Desde hace casi dos años, esta diseñadora de la Universidad Católica que estudió Historia del Arte en la selecta École du Louvres en París, es la encargada de reconstruir las historias detrás de cientos de fotos que en los años sesenta Nicanor guardó en una maleta negra marca Smith-Corona, que luego escondió en su biblioteca de su casa en La Reina, y que por accidente volvió a aparecer cuarenta años más tarde, cuando su nieto se dispuso a ordenar el desastre que había quedado en la sala, días después del terremoto de 2010. Tololo y Sofía decidieron armar un libro, una biografía visual. Y cuando le hablaron de esa idea al poeta, él solo les dio un consejo: "Enciclopedia Británica: información, información, información". Como diciendo, no se metan en el "cahuín", dice hoy Sofía. 

Le Foulon, quien hasta antes de embarcarse en el proyecto -auspiciado por la Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi y acogido a la Ley de Donaciones Culturales, con el patrocinio de la Corporación Patrimonio Cultural de Chile- solo había visto a Nicanor en contadas ocasiones, comprendía bien el encargo: llevaba quince años dedicada a armar ediciones de alto impacto cultural. Trabajó largo tiempo con el historiador Leopoldo Castedo para editar fascículos coleccionables de su libro "Historia de Chile Encina-Castedo". Luego con Gonzalo Vial para desarrollar entregas de "Historia de Chile en el siglo XX". Sabía lo que era trabajar con alguien, metiéndose en su archivo, en sus cosas. Sabía también que a Nicanor tenía que conocerlo de a poco. 

Hoy es parte de su sombra: la guardiana del archivo fotográfico de Parra, viaja a verlo una o dos veces por semana y es una testigo privilegiada de su cotidianeidad. Pero lograrlo ha implicado, de cierta manera, domesticar al poeta. Para repasar su vida nunca establecieron día ni horario: pueden empezar temprano, a media tarde o por la noche. Hablar de un tema, luego saltar a otro. Entre medio, revisar fotografías. 

-Todo se da según las ganas que tenga él de conversar, porque también tiene su genio -comenta Sofía. -Hay días en que tiene más ganas de hablar de una cosa, otros no. 

La mayor parte del tiempo se reúnen en el living. Él se sienta cómodo en su sofá, y entonces empiezan a repasar recuerdos en torno a una taza de té. En los muros de la casa de Las Cruces los acompañan varias fotos familiares. De los hijos cuando chicos, de Barraco y la Colombina, de la Violeta, y una de su mamá con todos sus hijos alrededor. Alguien se la diagramó en Photoshop, como si fuera un árbol. También una de su papá con algunos colegas profesores; en otra, su madre, Clara Sandoval, acompañada de parientes. Esas fotos nunca estuvieron en la maleta: Nicanor siempre las llevó consigo. Algunas de ellas, pidió especialmente que las sumaran a la selección que será parte de su biografía visual. La que no aparecerá en el libro es una que hoy sigue en la maleta, y que puedo ver cuando Sofía la abre con sus manos delgadas: Nicanor, chascón, leyendo en un sillón, con pijama y a pies pelados.
 
Otros días, las conversaciones entre Sofía y Parra se dan en la biblioteca, ubicada en una salita fuera de la casa de Las Cruces y que Nicanor llama La Pastelería de la Lina Paya. Así le puso su nieta, Josefa Cristalina, hija de Juan de Dios, más conocido como Barraco. En esas pláticas, Le Foulon ha podido comprobar que, ad portas de cumplir un siglo, el creador de la antipoesía sigue con una lucidez impresionante. Dice que tiene una memoria privilegiada. De las más de cuatrocientas fotos que han repasado juntos, de todas tiene algo que decir. 

-En algunas imágenes donde no se veía el lugar, porque eran cuadros cerrados, él se acordaba exactamente dónde se encontraba. Entonces decía "esta foto es de Georgia" o de tal lado. O "aquí estoy con tal persona". En las fotos donde aparecía con mucha gente, los miraba con su lupa para verlos más de cerca, y entonces empezaba a contar quién era quién -comenta su guardiana.

Para gatillar conversaciones, Le Foulon se embarcó en una investigación paralela: contactó, por ejemplo, a Leonidas Morales, quien entrevistó al poeta en los años 70 y 90 para escribir "Conversaciones sobre Nicanor Parra", donde habla mucho de su vida. Morales le facilitó los originales de las entrevistas que escuchó para tener detalles curiosos de los cuales conversar.

-Yo le daba un recuerdo o contaba algo, y eso le despertaba otros recuerdos a él. Y así íbamos reconstruyendo todo -comenta la diseñadora. 

También consiguió la foto de Nicanor Parra junto a sus compañeros en el último año de Humanidades que cursó en el Instituto Barros Arana, y la nómina completa de sus compañeros. Con su lupa fue repasando una por una las caras. De todos se acordaba. 

-Tiene una memoria formidable, te recita poemas de memoria, en todos los idiomas. Recuerda todo al pie de la letra. Con decirte que recuerda historias que yo he leído que él ha contado en entrevistas o libros, y las recuerda iguales. Lo he podido cotejar. Su memoria es impecable. 

Le ha preguntado por su infancia, por su mamá, por sus abuelos. Por sus amigos, por sus viajes, por sus esposas. En estos dos años, Sofía ha aprendido tanto de Nicanor, que ahora tiene un problema: no sabe qué regalarle para su cumpleaños número 100.  

Ya ha perdido la cuenta de cuántos encuentros van. Sumando, a la rápida, son más de cien. Más de mil horas de conversación donde el hombre que se encamina a los 100 años repasa un siglo de historia. 

Aunque el libro ya está ad portas de partir a imprenta y solo falta ver los detalles de la exposición que en agosto se inaugurará en el GAM, Sofía igualmente sigue dedicada tiempo completo al proyecto parriano, para pesquisar algún recuerdo que quede volando, 

-Seguimos siempre repasando, hasta el día de hoy, porque es una investigación que no termina, porque él no repasa solo la historia de su vida, sino también un siglo de la historia de un país. Formas de ser y de hacer propias de otra época. 

Le ha hablado de su infancia en Chillán, en Lautaro, de su llegada a Santiago. 

-Me cuenta de la mamá: que era la piedra angular de la familia, que se hizo cargo de los niños y después de cuando él se trajo a sus hermanos a Santiago. De cómo llegó la Violeta por primera vez a Santiago, cómo él la inscribió en la Escuela Normal, cómo él la orientó para que ella se dedicara a hacer esta investigación en el canto folclórico.

También le ha contado sus viajes a Chillán para sus estudios primarios, de sus estudios en el extranjero, en Brown, en Oxford, que fueron fundamentales para la revolución que es la antipoesía, que la venía trabajando muchos años antes, pero que publicó el año 1954 en Poemas y Antipoemas, su golpe a la cátedra. 

Tanto confía en ella que en una cajita de plástico donde están las fotos originales que irán en la biografía y en la exposición, Sofía guarda un pequeño cuaderno de anotaciones que Parra escribió en los años sesenta, cuando partió de viaje a la Unión Soviética. Es el único documento que existe del detalle de esa travesía. En la primera página aparecen anotados tres números de teléfono. Luego "Esta libreta pertenece a Nicanor Parra". Su dirección en Macul. Palabras necesarias de saber en ruso: buenos días, gracias, no, perdón, me duele la cabeza. Un poco más abajo, la dirección de Mario Vargas Llosa en París y su teléfono. Unas cuantas hojas más adentro, ideas al aire, separadas por un asterisco: "Anoche sonó dos veces el teléfono. La primera llamada se fue al agua. El que hablaba era un ruso. La segunda llamada era la Margarita que preguntó cómo iba todo". * "Se nace en provincia, pero se muere en la capital". * "Volver a Chile es la orden del día. Conclusión: siempre volver a Chile". * "Viva Chile, mier... mosa patria". *

-¿Hay algunos capítulos de su vida que lo emocionen? 

-Claro. Yo te diría que su infancia en Chillán, y cómo se las ingenió para llegar a Santiago con casi nada de plata y su maletita a la Estación Central, cómo llegó a la casa de Gonzalo Torres Salamanca, un profesor que había conocido en Chillán, a tocarle el timbre para pedirle ayuda. Todas esas historias las cuenta con tantos detalles, que uno puede casi sentir que está ahí, sintiendo el olor de esas escenas. 

No está muy preocupado de llegar a los 100, asegura Sofía. De lo que sí habla es de que está en la fase de anacoreta, retirado del mundo, como buen seguidor del código de Manú, que define las edades del hombre y dice para esa etapa: "Nunca más mujer. Nunca más familia. Nunca más bienes materiales. Nunca más búsqueda de la fama". 

-Una de sus frases es "el que sabe, no habla. El que habla, no sabe" -dice Sofía.

Le Foulon y Parra no solo conversan. También escuchan cueca apianá, la cueca interpretada en el piano.

-Él me dice: "ahí está todo" -cuenta la diseñadora.

El poeta tiene un disco con una selección y lo escuchan el día entero. Cantan Adiós Santiago querido, adiós Parque Forestal. Como fue profesor de cueca en los años 50, le trata de enseñar un poco el ritmo. Ella trata de aprender, pero es complicado, porque no es un ritmo que se baile con la música de los que cantan, sino que con la música que está detrás, con la base. 

-Entonces él me trata de enseñar mientras baila cueca. 

El último fin de semana de abril fueron a dar una vuelta por los roqueríos de El Quisco. Otras veces, salen en auto a pasear por el litoral: van a la casa de Nicanor en Isla Negra y a El Tabo. Andan por Las Cruces. Mientras ella maneja, el Parra centenario le ha confesado que tiene ganas de viajar a Santiago para volver a verse en los primeros lugares donde estuvo cuando llegó desde Chillán y repasar su historia. Pero como sufre de asma y no tolera el esmog, ya por Melipilla no da más y empieza a toser. Por eso, siempre termina diciendo "mejor, para la próxima vez". 

-¿Qué cosas le han sorprendido de lo que él le ha contado y que no había detectado en su investigación?

-Su relación con su mamá, que fue muy cercana pero a la vez, y por lo mismo, con distanciamientos. Como hijo mayor, era muy regalón de la mamá. Cuando el papá murió y ella se emparejó de nuevo, hubo ciertos celos de este hijo que quedó un poco de lado. Eso también lo hizo dejar a su familia e irse solo a Santiago. Después, cuando sabe que la mamá está enferma, acude de vuelta a verla, la lleva al hospital, después la trae a Santiago. Incluso compró una casa en Conchalí pensando en instalarla ahí, pero eso al final nunca ocurrió. Cuando le pregunté por qué, me contó que ella reclamaba que no tenía dónde comprar el pan cerca. Todo ese tipo de detalles son cosas que he ido descubriendo en millones de conversaciones sobre su mamá. Hay muchísimos recuerdos con ella. 

-Y ahora que lo conoce tan bien, ¿qué piensa regalarle para su cumpleaños? 

Sofía se queda mirando el horizonte, media perdida.

-Es una pregunta muy difícil. 

Se ríe.

-Todavía, por suerte, me quedan unos meses para pensarlo. La verdad, no lo sé. Este libro por lo menos. Creo que este libro es un bonito regalo.

lunes, 28 de abril de 2014

Qué gana un viejo con hacer gimnasia...‏



Niall Binns: "Nunca antes y nunca después me he sentido tan convulsionado por una lectura"

El académico británico se ha dedicado a la poesía hispanoamericana y especialmente, la chilena. Estuvo a cargo de ordenar y establecer los textos de Parra incluidos en los dos tomos de "Obras completas & algo +".  

por Patricio Tapia 
Diario El Mercurio, Artes & Letras, domingo 27 de abril de 2014

Anticipo Libro y exposición "Proyecto Parra 100"



Diario El Mercurio, Artes & Letras, domingo 27 de abril de 2014



Después del terremoto de 2010, Cristóbal Ugarte Parra, el Tololo, se propuso ordenar la biblioteca de su abuelo en la casa de La Reina, donde la mayoría de los libros habían caído al suelo. Una misteriosa maleta lo distrajo de su propósito, y al abrirla se encontró con cientos de fotografías de Nicanor Parra en distintas etapas de su vida. No eran las imágenes del antipoeta admirado y reconocido, sino las del hombre cotidiano, con sus mujeres, sus hijos, en la universidad, durante sus viajes, en sus casas... El hallazgo dio paso a la búsqueda de otras imágenes y a un gran proyecto: la publicación de una biografía visual y el montaje de una exposición. El proyecto ya es una realidad: con el auspicio de la compañía minera Doña Inés de Collahuasi, el martes 19 de agosto se inaugurará en el Centro Cultural Gabriela Mistral, GAM, una gran muestra fotográfica y audiovisual, al tiempo que se dará a conocer el libro "Parra a la vista". En ambos casos el protagonismo lo tienen las fotografías, y  
María Teresa Cárdenas  Casas y lugares
1ADOLESCENTE, EN CHILLÁN Nicanor, el Tito, tiene alrededor de 14 años cuando usa su primer terno. No es de muy buen diseño, pero los calcetines de fantasía y los zapatos relucientes complementan la tenida.
2INSPECTOR EN EL INBA Con su ingreso al Internado Nacional Barros Arana, INBA, para estudiar el sexto año de humanidades, Nicanor entra también "al gran mundo intelectual". Ahí conoce a Jorge Millas y Carlos Pedraza, y más tarde, siendo inspector, a Luis Oyarzún. Con Millas -en la foto- y Pedraza fundan en 1935 la Revista Nueva.
3SANTIAGO, 1942 La Universidad de Chile cumple cien años, y para celebrarlo la Facultad de Artes organiza el 54° Salón oficial y publica un catálogo con los premiados de años anteriores: Roberto Humeres (segundo de izquierda a derecha) y Raúl Santelices (primero de la derecha). También están Fernando Millas (primero de la izquierda), Nicanor Parra (al centro), Luis Oyarzún (segundo de derecha a izquierda) y Jorge Millas (atrás, agachado). El cerro Santa Lucía es un telón de fondo.
4LA VENTANA DE OXFORD La mayor parte de los dos años que estuvo en Oxford, Nicanor vivió en la residencia de las hermanas Broughton, en Norham Gardens. En ella se gestó su libro "Poemas y antipoemas", que tuvo como títulos tentativos "Oxford 1950" y "Nebulosa 1950".
5CON SU PERRO CAPITÁN A principios de los sesenta, Nicanor compra una parcela en La Reina, donde descansa de sus viajes, de las clases y de las rencillas literarias.
6MEDITACIÓN EN LA REINA A sus 57 años, Nicanor Parra mantiene una actitud distante y crítica respecto del gobierno de la Unidad Popular y pasa la mayor parte del tiempo en La Reina. Algunos días de la semana se viste con chaqueta y corbata, y va a hacer clases al Instituto Pedagógico.
7EN ISLA NEGRA Después del golpe militar, Nicanor compra una casa en Isla Negra y se instala en ella con sus hijos Colombina y Juan de Dios. Después de una corta cesantía, y gracias a la gestión de su amigo Cristián Huneeus, se incorpora al Departamento de Estudios Humanísticos de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. Un par de veces a la semana viaja a Santiago a hacer clases.
8ADOBE EN CONCHALÍ Después de La Reina e Isla Negra, Nicanor compra su tercera casa, en Conchalí, con la idea de que en ella viva su madre, ya anciana, o de crear un museo para Violeta Parra. Pero es él quien la aprovecha junto a sus hijos menores. "Yo siempre soñé con una casa de adobe", cuenta en una entrevista. "Me siento yo mismo más en el adobe que en la madera o en la piedra".
9LAS CRUCES, CON EL TOLOLO Con el Premio Juan Rulfo, que gana en 1991, Nicanor compra una casa en Las Cruces para escapar del esmog de Santiago que agudiza su asma crónica. A mediados de los noventa se instala definitivamente en ella. En la foto, con su nieto Cristóbal, el Tololo.
Los viajes"Proyecto Parra 100"
1PRIMER PASAPORTE Nicanor Segundo Parra Sandoval sale por primera vez de Chile en 1943. En su pasaporte, obtenido en agosto, dice que su destino es Estados Unidos; se especifica que el objetivo del viaje son los estudios y que se realizará por vía aérea.
2EN BROWN UNIVERSITY La fotografía es de 1945, y en ella aparece Nicanor junto a sus compañeros de Brown University, donde realiza estudios de posgrado en Mecánica Avanzada.
3EN OXFORD Nicanor Parra estudia en Oxford, y en 1950 recibe a su amigo Luis Oyarzún, segundo de izquierda a derecha en la fotografía. Junto a él se encuentra Juan Gómez Millas, entonces decano de la Facultad de Educación de la U. de Chile. El primero de la izquierda es Benjamín Viel. Y el primero de la derecha, Guillermo Cabrera.
4DE VISITA EN GEORGIA Los poetas rusos Nonishvili y Gureschidse acompañan a Parra en su visita a Tiflis, la capital de Georgia. De fondo, la antigua fortaleza de Narikala.
5JURADO EN LA HABANA En 1965, Parra integra el jurado del Premio Casa de las Américas de La Habana, y una de las actividades que le organizan es la visita a una fábrica de tabaco. Parra es el primero de izquierda a derecha, de pie, y a su lado se encuentra el novelista español Camilo José Cela.
6EN LAS CALLES DE LIMA Invitado por José María Arguedas, Parra viaja a Perú en 1966 y realiza lecturas de sus poemas en Lima, Ayacucho y Cuzco.
7EN BERKELEY Como profesor de literatura en la U. de California, el escritor chileno Fernando Alegría invita a su amigo Nicanor en 1966. En la fotografía ellos aparecen al centro.
8POESÍA EN NUEVA YORK Después del famoso episodio de la taza de té con Pat Nixon en la Casa Blanca, en 1970, Parra sigue su viaje a Nueva York, donde participa en un ciclo de lecturas de poesía en Bryant Park, sin saber todavía la reacción de la izquierda chilena y del gobierno de Cuba en contra de él.
9CON ALLEN GINSBERG La amistad de Nicanor Parra y el poeta de la generación beat Allen Ginsberg se inicia en 1960, cuando asisten al Encuentro de Escritores en Concepción, organizado por Gonzalo Rojas. En 1987 participan en una lectura poética en Nueva York.
Las mujeres
Clara Sandoval, la madre "Hijo mayor de profesor primario/ Y de una modista de trastienda", Nicanor Parra reconocía en doña Clara el pilar fundamental de la familia.
Ana Troncoso, la primera esposa Vivieron juntos desde fines de los años treinta y se casaron cuando nació su tercer hijo, Alberto, "el Payuyo". En 1949, poco días antes de que Nicanor viaje a Inglaterra para obtener un doctorado en Oxford, Anita y sus tres hijos, Catalina (a la derecha), Francisca y Alberto, se toman esta fotografía.
De luna de miel con Inga Palmen En Oxford, Nicanor conoce a la joven sueca Inga Palmen, quien estaba de vacaciones en Inglaterra. Regresa a Chile con ella y, después de anular su matrimonio con Anita Troncoso, se casan. En 1953, pasan su luna de miel en Valdivia.
4CON SUN AXELSSON EN SUECIA Alos 44 años, Nicanor inicia una apasionada relación con la joven poetisa sueca Sun Axelsson. El romance se sostiene a través de cartas y la promesa de volver a verse. Ella viaja a Santiago y se presenta en la casa del antipoeta y su mujer, Inga Palmen. El matrimonio llega a su fin y, en cambio, Sun se queda a vivir con Nicanor. Se separan al cabo de unos tormentosos meses.
5ROSITA MUÑOZ, EN LA REINA A principios de los años sesenta Nicanor compra una parcela con una pequeña cabaña en La Reina. A esa casa llega Rosita Muñoz, quien se convierte en su mujer y en la madre de su cuarto hijo, Ricardo Nicanor, "el Chamaco".
6UNA BECA CON NURI TUCA Después de leer una entrevista a Nicanor en 1969, la joven Nuri Tuca va a conocerlo y se queda con él en La Reina. En 1972, Parra obtiene la beca Guggenheim y viaja a Nueva York con su nueva familia. En la fotografía, él toma de los hombros a la hija mayor de ambos, Colombina; a su lado, Nuri afirma el coche en el que se encuentra Juan de Dios, "el Barraco".
7ANA MARÍA MOLINARE, LA MUJER IMAGINARIA Nicanor está solo y a fines de los años setenta conoce a Ana María Molinare, a quien le dobla la edad. Ella es casada y el romance dura poco tiempo. Tras el quiebre, el antipoeta vive una profunda crisis y se encierra en su casa de Conchalí. Resurge con un nuevo poema, "El hombre imaginario". "Lo escribí con una pistola sobre el escritorio. Era eso o el suicidio", ha contado.
8EN LOS 90, CON ANDREA LODEIRO. Nicanor tiene casi 80 años cuando conoce a Andrea Lodeiro, una joven de 20, con quien convive desde 1992 a 1996, en La Reina y en Las Cruces.

Ellos son viejos verdes. Nosotros somos ancianos maduros. (De Senectute)‏



ENSAYO La antipoesía de Parra, una 

poesía de madurez:
Solo para mayores de cien años

Quizá la de Parra sea, en efecto, una poesía apta "solo para mayores de cien años". Es decir, una poesía que, por debajo de las apariencias, trabaja en una comprensión de lo humano desprendida de los espejismos del yo y situada, por lo mismo, más allá del dolor y de la risa; instalada en esa lucidez característica de ciertos ancianos a los que atribuimos instintivamente una especial sabiduría.  

por Ignacio Echeverría 
Diario El Mercurio, Artes y Letras, domingo 27 de abril de 2014